Día 5, retomando el camino
- Gabriela Velazquez
- Mar 30
- 2 min read
Amanece en Luarca, un nuevo día me espera. Me siento como reiniciando la aventura, de cierta forma es así. He aprendido la distancia qué puedo manejar, ya sé medirme, sé lo importante de desayunar, de hacer una parada para comer y de irme con calma para llegar.

Cuando investigaba sobre El Camino, ví varios videos de peregrinos haciendo carreritas para llegar a la siguiente ciudad, para alcanzar un albergue. Supongo que eso me puso en modo supervivencia y trataba de llegar pronto a todos lados. Aunque también quería llegar para poder disfrutar un poco antes de que llegara la hora de dormir.

Pero me estaba perdiendo de la experiencia, avanzaba rápido para llegar, y llegaba cansada, sin ganas de hacer nada.

El día de descanso me ayudó a replantearme el camino. Tuve un día para disfrutar de la ciudad y poder descansar los pies un poco.
Ahora emprendía el viaje hacia el siguiente destino: Navia. Haría una escala en Villapedre para tomar algo y seguir avanzando. El hospedero en Navia también me lo había recomendado "está a 8 km de Navia", me dijo.
Iba avanzando a paso tranquilo, en el camino me encontré con otro peregrino, o más bien él me encontró y me pasó, no sin antes hacer un vídeo.

Mientras avanzaba, pensaba en lo increíble de los paisajes. En el camino había también pequeños detalles, por ejemplo la fuente de Santiago. Parecia ser parte del jardín de la casa que estaba sobre el camino, pero no lo sabré con certeza. Era un espacio increíble.

La ruta ahora era más plana, además de que pasaba principalmente por carreteras. Eso me ayudó mucho a no sentirme tan cansada como días anteriores.

Seguía encontrando lugares cerrados, no me arrepiento de haber llegado en temporada baja, creo que fue una excelente decisión dada mi idea de hacer el camino más sola que de costumbre. A lo que me refiero es que de por sí estoy viajando sola, pero no quería encontrarme con muchas personas. El número de peregrinos que he conocido hasta ahora ha sido perfecto. Este camino es para mí, quiero realmente pasar tiempo conmigo. Pero si me gustaría volver con el propósito de conocer a más personas, de venir en otra época.

Recorrí nuevamente 20 kilómetros, pero se me pasaron rápido. Descansé bajo la sombra de un árbol, y justo mientras me ponía la mochila, sale una canción que me invita a bailar. Me puse a bailar, ahí, en medio de la nada. Pasó un coche y yo debí parecerle una loca. Me encantó. Había conectado conmigo y estaba disfrutando del paseo.

Finalmente llegué al albergue. El hospedero era muy amable. Lavé toda mi ropa, era un reinicio para mí y tenía que serlo también con ropa limpia. Ya hacía la noche me preparé para ir a cenar, aprovechar como había querido hacerlo; con mi nueva rutina al caminar.
Me sentía renovada, el día había pasado de maravilla.



Comments