La víspera del viaje
- Gabriela Velazquez
- Mar 20
- 1 min read
A pocas horas de empezar el camino, me doy cuenta de que este viaje no comenzó hoy, sino mucho antes. En decisiones pequeñas, preguntas que hice a amigos, en la preparación, las compras, los entrenamientos, las caminatas, y demás, incluyendo las cosas que tuve que acomodar en el trabajo para ausentarme por casi un mes.
Entre maratonistas se dice que la meta no son solo los 42.195 km, sino todo lo que ocurre antes: los meses de preparación, la constancia, la disciplina, los días buenos y los no tanto. Y ahora, justo en esta víspera, entiendo que el Camino funciona igual. Todo lo que hice antes —buscar información, hablar con gente, planear rutas, resolver trayectos, acomodar pendientes en el trabajo— también es parte del recorrido.
Ha sido un “pre-camino” lleno de logística y decisiones: vuelos a Tijuana, el cruce a LA, trenes, reservas, mochilas, listas mentales y físicas. Un viaje antes del viaje. Y aunque hubo momentos de cansancio, de saturación y de no tener todas las respuestas, hoy todo eso cobra sentido. Porque el camino, en realidad, ya empezó.
Y ahora, el día antes de iniciar la caminata, reflexiono en todo lo que tuvo que pasar para que yo llegara hasta acá. Si, ahora empieza la prueba, 300+km frente a mí. Mañana inicio el camino, decidí empezar lo más temprano posible, cómo si fuera una carrera más. Estoy muy emocionada, expectante de lo que está ruta tiene que ofrecer, y de lo que el camino me enseñara.




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